Andrea Reyes
artista

A principios de setiembre una imagen llamaba nuestra atención en Twitter. En ella se veía como la noche caía sobre la villa bilbaína. «Anochece sin saberlo en Bilbao», decía su autora, Andrea Reyes, mientras que su tuit recopilaba decenas de mensajes y cientos de likes. Pasado el revuelo que generó su imagen, desde NAIZ hemos querido conocer a su autora y averiguar las razones que la trajeron a Bilbo. 

«Fue algo precioso y me hizo sentir que la imagen emocionó realmente a algunas personas»
Oihana Llorente|2017/10/20 10:05
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El dibujo de Bilbo que llamó la atención de las redes.

«Nunca un tweet mío, de la naturaleza que fuese, había tenido tanta repercusión. ¡Ni de lejos!»

«Viajar es algo que en sí enriquece muchísimo, pero no solemos hacerlo bien. Vamos
demasiado deprisa, saltando de un enclave turístico a otro»

¿Cómo se definiría?

Como una persona extemporánea, llena de curiosidad, entusiasmo y contradicción.

A principios de septiembre subía a Twitter dibujos de Bilbo. ¿Qué le trajo por aquí?

El motivo principal fue visitar la exposición de la Colección Alicia Koplowitz en el Museo de Bellas Artes. No quería perderme la gran oportunidad de contemplarla, sobre todo siendo una muestra temporal. Y ya que estaba allí, claro, cómo no aprovechar para conocer Bilbao. Tenía ganas desde hace tiempo y ambas me han conquistado, la exposición y la ciudad.

Pudimos ver en sus dibujos el Teatro Arriaga, San Nicolás o el museo Guggenheim. ¿Por qué?

Soy una apasionada de la arquitectura, pero procuro dibujar tanto edificios y enclaves reconocidos como rincones menos habituales –pues toda ciudad es mucho más que sus monumentos simbólicos–, aunque no siempre se dispone de todo el tiempo que dibujar requiere. Además del placer personal del dibujo y su proceso, me gusta mucho compartir mis cuadernos de viaje porque son una forma distinta y más cercana de dar a conocer lugares interesantes, y fomentar el interés por ellos. Empezar por lo conocido, como en este caso es por ejemplo el Museo Guggenheim, es una manera de enganchar y atraer a este peculiar modo de viajar en papel. Cuando vuelva a la ciudad, algo que seguro haré, continuaré con la serie.

Concretamente, un dibujo de la ría anocheciendo tuvo bastante repercusión en Twitter. ¿Sus mensajes suelen tener tantos retuits? ¿Qué le pareció la repercusión obtenida? 

Nunca un tweet mío, de la naturaleza que fuese, había tenido tanta repercusión. ¡Ni de lejos! Es cierto que los dibujos de viajes suelen ser lo que más gusta de entre todos los contenidos que publico, pero la ría de Bilbao fue sin duda una sorpresa y un momento único.

¿Qué opinaban de sus dibujos?

Creo que a la gente le encantó percibir cómo las luces iluminadas, el comenzar de la noche, se mezclaba con lo dibujado y embriagaba aquel bonito rincón. Los comentarios que más me gustaron fueron los escritos por bilbaínos y bilbaínas que están viviendo fuera de su ciudad, añorándola. Fue algo precioso, y me hizo sentir que, más allá de lo atractivo o curioso del dibujo, la imagen emocionó realmente a algunas personas.

Sus redes sociales cuentan con dibujos de diferentes ciudades del mundo.

Sí. Viajar es algo que en sí enriquece muchísimo, pero no solemos hacerlo bien. Vamos demasiado deprisa, saltando de un enclave turístico a otro. Dibujar te «obliga», de unaforma voluntaria y fabulosa, a fijarte más en las cosas. Es viajar dos veces: una, al pasear, visitar, mirar. Y otra, complementaria, cuando una pasión como para mí es el dibujo te hace detenerte, preguntarte, querer descubrir los detalles de algo desconocido que ha llamado tu atención.

¿Se dedica a dibujar de manera profesional?

Aleatoriamente. Soy redactora y colaboradora de algunos medios culturales y, cuando hay oportunidad, ilustro también contenidos. Combinar la escritura y el dibujo es para mí algo maravilloso, y sin duda me encantaría que ambas cosas se convirtieran en mi trabajo. De forma paralela, iniciativas como la de Arte en la Red, que ayudan a promocionar el trabajo de personas desconocidas, te animan a mostrar lo que haces, probar cosas nuevas y, también, probar suerte. Pocas cosas tan gratificantes como ver que gusta y se valora aquello que haces por amor, por vocación. 

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