Aduriz se despide desde San Mamés arropado por toda la «cuadrilla» del Athletic

Inusual puesta en escena en tiempos de coronavirus, pero llena de emoción con un Aduriz que hablaba desde la portería en la que marcaba su último gol frente a familiares, compañeros y representantes del club. En muchos momentos no ha podido contenerse y ha destacado en sus agradecimientos que nunca podrá devolver todo el cariño recibido durante su carrera.

Manex ALTUNA|22/05/2020
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Aduriz ha tomado la palabra frente a la portería en la que marcó su último gol. (@AthleticClub)

Aritz Aduriz ha marcado una época en el Athletic y su despedida ha sido muy especial tanto por las medidas adoptadas por el coronavirus como por el lugar escogido. El ariete donostiarra saltaba al césped de San Mamés con el himno rojiblanco acompañado por sus hijas pequeñas y su pareja y, tras cruzar el pasillo de honor realizado por sus compañeros y cuerpo técnico, se sentaba frente al punto de penalti de la portería en la que marcó su último gol de chilena frente al Barcelona.

Tras un repaso de veinte de sus mejores goles, Aduriz tomaba la palabra y con un discurso íntegramente en euskera agradecía a todas las personas que han estado cerca suyo durante su trayectoria. En especial, a su mujer, hijas, familia y compañeros de equipo sin olvidar a entrenadores, presidentes o trabajadores del club rojiblanco.

«Nunca podré devolver todo lo que me han dado. Ha sido un privilegio», decía. El delantero aseguraba en su adiós que «me voy tranquilo» porque «dejo el Athletic en buenas manos» y reconocía que lo más duro va a ser no volver a encontrarse con la «cuadrilla» en Lezama. Aduriz ha repetido en varias ocasiones ese término para definir el ambiente que se respira en el Athletic, al igual que hizo en las celebraciones de la Supercopa en 2015 desde el balcón del Ayuntamiento de Bilbo.

«El Athletic es especial y así lo siento. Tenemos un grupo humano bestial y eso nos hace diferentes. Es como una cuadrilla compitiendo contra el resto del mundo», ha subrayado.

Con la voz entrecortada y bebiendo agua, el donostiarra terminaba la alocución destacando que «este viaje ha sido maravilloso, inmejorable, y sobre todo, lo que nunca cambiaría es con quién lo he podido compartir».

A preguntas de los periodistas ha explicado que los dos meses de confinamiento en casa por el coronavirus le han pasado factura en la cadera y que cuando regresaron a los entrenamientos en Lezama constató que había empeorado. «Siento que es mejor tanto para el Athletic como para el equipo que dé un paso a un lado», ha comentado.

Aduriz añadía que consultó con un especialista que le advirtió que debía pasar por el quirófano cuanto antes para poder realizar vida normal en un futuro. En este sentido, ha señalado que si todo se mantiene según lo previsto será operado el próximo sábado y ha dicho que le gustaría poder estar al lado del equipo y ayudar en los 11 partidos que quedan para acabar la temporada.

El delantero no podrá jugar la ansiada final de Copa contra la Real que ha quedado aplazada a la espera de poder jugar con público, pero dejaba claro que «no necesito un hueco en la Gabarra, solo necesito que la saquen». Ha reconocido que fantaseaba en casa con la posibilidad de intentar aguantar hasta la final si se hubiera disputado este verano, aunque manifestaba que su cuerpo ha llegado al límite y no hubiera podido jugar.

La Supercopa y su último gol

Aduriz ha explicado que con el tiempo tiende a relativizar los malos momentos y que, sobre todo, guarda buenos recuerdos de su trayectoria. Al respecto, ha recordado su último gol de ante el Barcelona como el más especial ya que pudo ver celebrar el tanto a sus hijas en la grada. Aduriz no ha podido contener las emociones al repasar ese instante.

Asimismo, en cuanto a los partidos ha destacado los dos que sirvieron para ganar el título de la Supercopa porque «con el tiempo la hemos ido valorando todos un poco más». «En ese momento pareció que fue algo fácil, entre comillas, pero hay que darle mérito. Ganamos al Barça de Messi a doble partido», ha afirmado.

Aduriz ha señalado que le gustaría ser recordado «como alguien que siempre intentó hacerlo lo mejor que supo y que ha hecho todo lo que ha podido, sobre todo, para jugar en el Athletic y vestir esta camiseta lo más dignamente posible».

Como anécdota final una de las hijas, ha obligado a Aduriz a celebrar un penalti para cerrar el acto con una ovación de todos los presentes.

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Marisol RAMÍREZ / FOKU
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