Llamamiento a acudir con txapela a la Fiesta de los Txikiteros

Este jueves el Casco Viejo de Bilbo será el epicentro de la Fiesta de los Txikiteros. Desde la organización han realizado un llamamiento a participar en los actos programados y a acudir con txapela como símbolo identificatorio.

NAIZ|2018/10/10 09:21
Labolsa
Ofrenda popular a la Amatxu de los txikiteros. (ARGAZKI PRESS)

Desde la organización han realizado un llamamiento a la participación en los actos programados para este jueves la 55 edición de la Fiesta de los Txikiteros, a la que se ruega acudir con txapela como símbolo identificatorio.

Desde las 8.00 hasta las 12.00h, el Café Lago, en la calle Correo nº 13 del Casco Viejo de Bilbao, invita a desayunar, el clásico café o infusión con un trozo de tarta, a todas las mujeres (y hombres si los hubiere) que acrediten llamarse Begoña, en el día de su onomástica.

A las 11.00, desde Portal de Zamudio, antaño la puerta principal del Casco Viejo, donde confluyen las calles de La Cruz, Tendería, Artecalle y Somera, partirá la vistosa kalejira txakolinera organizada por Bizkaiko Txakolina, en la que se transportarán los cestos con las uvas de las diferentes zonas txakolineras de Bizkaia, al son del txistu y tamboril y con el acompañamiento del grupo de dantzas ‘Trabudu Dantzari Taldea’ de Erandio, que a su paso por la Plazuela de Santiago ejecutará el tradicional ‘baile del vaso’.

Hacia las 11.30, en la confluencia de las calles Pelota, Perro y Santa Maria, se procederá al presado de las uvas para obtener el primer Mosto del Txakoli de Bizkaia 2018, que se ofrecerá a la Amatxu de Begoña, encaramándose hasta su hornacina en el edificio La Bolsa, y se dará a degustar a todos los presentes.

A las 12.00, al pie de la hornacina de la Amatxu de Begoña en el edificio La Bolsa de la calle Pelota, se efectuará la ofrenda de flores a la Amatxu, en la que se anima a participar a toda la ciudadanía aportando pequeños ramitos, precedida del canto del ‘Ave María’ de Gounod, a cargo de Jordi Martínez Sánchez, de la Sociedad Coral de Bilbo, acompañado al piano por Marta Ubieta, y seguida del reparto de porciones de la tarta Begoña, elaborada para la ocasión por el Gremio de Pastelería de Bizkaia.

Durante todo el día, y hasta bien entrada la noche, se sucederán las rondas de coros, que se han venido realizando desde el jueves 4 de octubre, con un total de 31 pasacalles y la voluntariosa participación veinticinco coros distintos, procedentes de toda Bizkaia e incluso de las provincias limítrofes, como ‘Kanta Berri’ de Vitoria·Gasteiz y ‘Los Arlotes’ de Llodio.

Ruta Huevos de Txikitero

La Ruta de los Huevos de Txikitero, en la que este año se han inscrito 32 locales de hostelería del Casco Viejo, Bilbao La Vieja y San Francisco, contando con el apoyo del Mercado de la Ribera, que regala un cartón de huevos de gallina (el equivalente a dos docenas y media: 30 huevos) a cuantos participan en la misma, ofreciendo sus diferentes presentaciones y aliños, para llamar la atención sobre una de nuestras más clásicas «banderillas» -que es como los auténticos bilbainos denominan a los ahora llamados ‘pintxos’ y extrañas ‘tapas’-, será el singular atractivo gastronómico de la jornada, aunque la Ruta se prolongará durante todo el fin de semana, como contribución a la celebración del ‘Día Mundial del Huevo’, establecido en el segundo viernes de octubre. 

Los huevos cocidos, huevos duros, que antaño se exponían en la barra de los bares con su cáscara y todo, y que la clientela pelaba y comía espolvoreándolos con sal, resultaban un alimento redondo, de fácil preparación y conservación, y económicamente asequible, en aquellos años de penuria franquista y escasez gastronómica, en los que se comía para nutrirse y no sólo por degustar, y el hecho de que fueran muy apreciados por los txikiteros de raza, de los que acabó tomando el sobrenombre, es el origen de los ‘Huevos (duros) de Txikitero’.  

Para concluir la jornada a las 20.00 horas y nuevamente al pie de la hornacina de la Amatxu de Begoña, en el edificio La Bolsa, tendrá lugar el popular y multitudinario Canto de La Salve de los Txikiteros, instituido en 1964 por Don Epi, Epifanio Mezo, párroco de la Catedral del Señor Santiago, con el propósito de dedicar un recuerdo anual a los txikiteros fallecidos, del que ha derivado la actual Fiesta de los Txikiteros, progresivamente convertida en emblema del bilbainismo, a la que se ruega acudir con txapela, para reivindicar la trascendental importancia del txikiteo, el salir a la calle para compartir la vida con nuestros congéneres, como una forma típicamente vasca de relación cívica, en la que se fundamenta la pervivencia de la solidaridad y la cohesión social.